Descubriendo el Irati I

Excursión siguiendo el cauce del río Irati, por el camino de Betolegi.
El sendero marcha siempre por una de sus orillas, siguiendo la excusa de una vieja canalización del agua y es claro, evidente y marcado.
El recorrido se puede realizar en 3 horas (ida y vuelta).


Descubriendo el Irati II

El sendero discurre por la orilla sur del embalse de Irabia, es cómodo y perfectamente marcado. El recorrido se puede realizar en 1,30 horas y sin ninguna dificultad.


Descubriendo el Irati III

La excursión comienza desde el collado de Orión, en la pista entre Orbaitzeta y la Fábrica y el embalse de Irabia.

El tipo de sendero es variado, desde pista a sendero de montaña poco definido. La duración del recorrido es de unas 4 horas (ida y vuelta).


Orreaga/Roncesvalles


Excursión circular por los alrededores de Roncesvalles

Época:
De Mayo a Noviembre.
Alrededor de tres horas de excursión para comprender todo lo que significa Orreaga/Roncesvalles y todo lo que es capaz de aportarnos el Pirineo en una sola jornada. Una clase de historia, de geografía, de naturaleza, la capacidad del paisaje de hacernos sentir, sonreir.

Excursión al collado de Lindux

Los collados de Ibañeta y Lindux recogen el flujo de aves migradoras en sus desplazamientos hacia el sur.
Tienen una altitud de entre 1.000 y 1.200 m.s.n.m. y están rodeados de cimas que rondan los 1.300 m por el oeste y 1.500 por el este lo que los convierte en excelentes pasos para evitar las montañas.Estas circunstancias y su estratégica posición geográfica, en el extremo occidental de los Pirineos, los convierten en uno de los mejores puntos para la observación de aves en migración activa de Europa occidental.Desde Ibañeta a Lindux (el mejor punto de observación) hay una pista asfaltada de unos 3 km. que discurre por hayedos.Hábitats Hayedo y pastos de montaña.


Aves características

Residentes: Quebrantahuesos, Buitre leonado, Águila real, Cárabo común, Pito real ibérico, Picamaderos negro, Pico picapinos, Pico dorsiblanco, Lavandera cascadeña, Chochín, Acentor común, Petirrojo europeo, Mirlo común, Zorzal común, Zorzal charlo, Reyezuelo sencillo, Reyezuelo listado, Mito, Carbonero palustre, Herrerillo capuchino, Carbonero garrapinos, Herrerillo común, Carbonero común, Trepador azul, Agateador norteño, Agateador común, Arrendajo, Corneja, Cuervo, Pinzón vulgar, Pardillo común, Verderón serrano, Camachuelo común, Escribano montesino.
Estivales:
Cuco común, Vencejo común, Alondra común, Bisbita alpino, Curruca capirotada.

Invernantes:
Chocha perdiz, Zorzal alirrojo, Lúgano, Picogordo.

De paso:
Cormorán grande, Garza real, Cigüeña negra, Cigüeña blanca, Ansar común, Abejero común, Milano negro, Milano real, Alimoche común, Culebrera europea, Aguilucho lagunero occidental, Aguilucho pálido, Aguilucho cenizo, Azor común, Gavilán común, Busardo ratonero, Aguililla calzada, Águila pescadora, Esmerejón, Alcotán europeo, Halcón peregrino, Grulla común, Avefría europea, Chorlito carambolo, Paloma zurita, Paloma torcaz, Tórtola europea, Búho campestre, Abubilla, Avión zapador, Golondrina común. Avión común, Bisbita pratense, Tarabilla norteña, Mirlo capiblanco, Zorzal real, Papamoscas cerrojillo, Oropéndola, Estornino pinto.


Paseo por el Rincón de Belagoa

Paseo que se realiza por un pasillo verde, rodeado por hayas que alcanzan los cincuenta metros de altura. Es un recorrido ancho y con piso excelente para la marcha.
Se puede realizar en 1,30 horas (ida y vuelta).




Paseo por el Llano de Belagoa

Corto y bello paseo por uno de los rincones más hermosos del valle de Belagua. El recorrido es sencillo y fácil de orientarse. Su recorrido se realiza en 45 minutos (ida y vuelta).

Excursión por el puerto de Laza

Si lo que queremos es disfrutar de un paisaje sosegado y de un horizonte que llega al infinito, no hay que dudar en hacercarse al puerto de Laza.
Laz es un cruce de caminos. Muga entre los valles de Salazar y Roncal, y punto de arranque de la Cañada de los Roncaleses, este largo y antiguo camino dirige sus pasos en busca de tierras más cálidas para el ganado.

El acceso es por la carretera entre Ochagavía e Isaba. El tipo de sendero es una pista amplia, y el itinerario es sencillo y fácil de realizar. Su duración es de 3,30 horas (ida y vuelta).


Excursión al Ori

El Ori, una montaña deslumbrante, que asoma por encima de la Selva de Irati sus sinuosas formas perfectamente definidas.
El acceso se inicia desde el puerto de Larrau, accesible desde Ochagavía. El tipo de sendero es de montaña, estrecho pero evidente y su recorrido se puede hacer en 2 horas (ida y vuelta).



Excursión a Okabe

El acceso se realizapor pista asfaltada desde el collado de Azpegi-Source de la Nive, Ezterenzubi o Irati. Es recomendable un buen mapa de carreteras, y el recorrido se puede hacer en 2,45 horas.

Paseo por la sierra de Abodi

La sierra de Abodi llama poderosamente la atención por su alargada y redondeada forma. Pero su ubicación es sin duda su gran atractivo. Su vertiente norte sirve de delimitación a la selva de Irati.
El paseo comienza desde el centro de esquí nórdico de Abodi, en la carretera que une Salazar con Francia a través del puerto de Larrau.
El recorrido es cómodo y suave, siendo realizado prácticamente en su totalidad por pista.
La duración es de 1,45 horas (ida y vuelta)

Excursión al santuario de Muskilda

Paseo que se inicia desde la localidad de Ochagavía.. El sendero era uno de los antiguos caminos que comunicaba Ochagavía con Irati, al igual que hilo de comunicación con los campos altos del pueblo.

Se puede recorrer en 2 horas, con variedad de terrenos y senderos.

Marca de ganado en Sorogain


Valle de Sorogain, al que se accede desde un cruce situado a la salida del pueblo de Bizkarreta en la carretera Pamplona-Valcarlos, no tiene ningún núcleo de población.
El único lugar habitado es la venta de Sorogain.
En el espectacular hayedo de Sorogain en septiembre se celebra la tradicional marca de ganado ovino que, procedente del valle francés de Baigorri, entrará en las praderas del monte Sorogain para pastar hasta mediados de noviembre.
La marca de ganado ovino en estas campas es una costumbre secular que tiene como finalidad fijar el precio que los pastores del sur de Francia deben abonar al Ayuntamiento de Erro a cambio de permitir que el ganado del otro lado de los Pirineos paste en las ricas praderas de Sorogain.
Esta tradición se repite en mayo pero, si bien en primavera el ganado se marca a fuego, en septiembre se cuentan las cabezas de ganado haciendo pasar a las ovejas -unas 3.000- por un estrecho cercado para establecer la cuota final que los pastores franceses deben pagar y verificar los certificados sanitarios.
La "marca del ganado" se ha convertido en un acto de fraternidad entre los pueblos de ambos lados de la muga y en una fiesta que todos los años reúne a pastores, ganaderos y turistas que, además, podrán disfrutar de otros muchos actos como el concurso de perros, las exhibiciones de trabajo con perros de ganado o almuerzos y comidas típicas de la zona.
Las marcas se realizan desde 1856, con la firma de un tratado internacional que contemplaba la posibilidad de establecer convenios entre el valle de Erro y el de Baigorri -situado en territorio francés-.
Los 15 primeros años se hacían convenios quinquenales. Y posteriormente, desde principios del siglo pasado, se actúa anualmente, sin establecer un convenio, en lo que constituye un acuerdo no firmado, pero legitimado por la ley de la costumbre.


El acto es sencillo: los ganaderos interesados acuden con sus reses, y las van pasando por turnos por un redil en el que se les marca la E a fuego.
La jornada empieza hacia las 9.00 de la mañana, y concluye al mediodía. Este año se han marcado más de 400 cabezas de ganado, aunque eso no quiere decir que no haya más en el valle.
Cada ganadero del valle ve si en los pastos de su pueblo puede mantener a su ganado, como es el caso de localidades como Lintzoain, Biscarret, Mezkiritz, Aintzioa o Zilbeti, que tienen pastos suficientes o carecen de ganaderos. Eso sí, si quisieran traer ganado, estarían en su derecho.
En la actualidad no existen grandes conflictos de ganado en relación con los pastos, aunque sí los hubo, y bastante fuertes, en el pasado.
Siempre hay algún pequeño problema, especialmente con los franceses. En esos casos, se les avisa a los ganaderos; y si reinciden, se pone una denuncia, que depende del abuso y si son muchos días en los que se ha insistido. El encargado de vigilar el correcto pastoreo es el alguacil del valle.
En el pasado, el día de la marca suponía una jornada ajetreada para los veterinarios, pero en la actualidad sus presencia es testimonial.
Es un día más festivo que otra cosa: sólo entra ganado de Erro, y no necesita ningún requisito sanitario porque está en su casa. Es ganado muy controlado, desparasitado y bien alimentado.

Excursión al monte Urkulu


Entre Roncesvalles y el puerto de Azpegi, a 1.420 metros de altitud, se alzan las ruinas del torreón de Urkulu, uno de los símbolos más antiguos de la frontera pirenaica.
Hace 2000 años, la mayoría de los flujos transpirenaicos (rutas comerciales, militares, religiosas, etc.) atravesaban por el corazón del Pirineo navarro, entre Roncesvalles y Orbaitzeta.

Por estos desfiladeros, rodeados de montes de más de mil metros del altitud, iba la calzada romana de Burdeos-Astorga, que pasa también por Pau y por Pamplona.

Esta ruta antigua coincide a partir del siglo XI, con el Camino Alto de Santiago, el cual parte de Donibane Garazi (San Juan de Pie de Puerto), y asciende por el collado de Bentartea (1.409 metros), para llegar desde aquí a Roncesvalles entre Astobizkar (1.506 metros) y Ortzanzurieta (1.569).

Un monumento romano

Situado en término de Orbaizeta (valle de Aezkoa), entre las mugas 205 y 206, el monte Urkulu es visible desde todas las rutas y caminos antiguos que atraviesan esta zona.

Esta pudo ser la razón de que se construyera aquí la torre circular que corona la montaña.

El citado torreón es uno de los pocos monumentos de este tipo que quedan en Europa, aunque no existen pruebas definitivas de su origen, se trata probablemente de una torre romana conmemorativa de la incorporación al imperio de la Hispania y la Galia, tras la conquista de Aquitania, en el siglo I antes de Cristo.

«Desde luego, el torreón está bien diseñado, y está construido en seco, no con tierra, ni con cal, o con cemento como se hizo después, lo cual hace pensar que se trata de una estructura típicamente romana», dice el historiador aezkoano Jose Etxegoien.

El posible origen romano del torreón está avalado también por los veteranos arqueólogos María Angeles Mezquíriz y Jean Luc Tobie, autores de una excavación hispanofrancesa realizada en Urkulu entre 1989 y 1990.

Según Maria Angeles Mezquíriz, la función de estos monumentos era «recordar los límites del territorio pacificado y el poderío militar del pueblo romano». Generalmente, este tipo de monumentos solían erigirse al final de una conquista victoriosa, y su emplazamiento solía coincidir con una frontera política o natural, como es el caso de los Pirineos.

Se puede llegar hasta Urkulu por la carretera que sube desde la fábrica de armas de Orbaitzeta hasta el puerto de Azpegi (muga 212), y rodear por territorio francés hasta llegar al paraje de Arnoztegi (muga 205), desde donde se inicia el ascenso (unos treinta minutos).

Otra forma de subir a Urkulu -la más habitual por parte de los montañeros de este lado-, es tomar la pista que parte de la fábrica de Armas de Orbaitzeta, y ascender hasta el refugio de Azpegi, donde se abre a la izquierda la senda que lleva a las faldas de Urkulu por el collado de Soroluze.

Aunque es más largo el camino (alrededor de dos horas, desde la fábrica, o una hora desde el refugio de Azpegi), este ascenso permite contemplar un hermoso paisaje salpicado de monumentos megalíticos.


Los más conocidos son los cromlechs de Azpegi y el dolmen de Soraluze, pero hay otros muchos que demuestran que esta zona estuvo habitada por humanos hace varios milenios.


Hasta hace diez o quince años eran principalmente los montañeros franceses los que disfrutaban de Urkulu. Pero ahora hay cada vez más navarros que ascienden hasta el torreón situado a 1.420 metros de altura.

Subir hasta aquí en invierno es como meterse en un congelador. A las bajas temperaturas hay que añadir, el viento que sopla en la cumbre. Con todo, las vistas merecen el esfuerzo.

En línea recta, por el oeste, la costa cantábrica queda a cincuenta y seis kilómetros , y en días claros, se divisa con nitidez el faro de Biarritz. Por el noreste, tras la mole de Errotzate, asoma la cumbre nevada del pico de Ori. Y por el sur y sureste, se ven el monte Ortzantzurieta, la fábrica de armas y la sierra de Berrendi-Abodi.

Antiguo esplendor

Aunque hoy vemos esta zona como un fondo de saco del territorio navarro, lo cierto es que antiguamente esta parte de Aezkoa tenía bastante más pujanza y centralidad que ahora.

«Hasta que se hizo la actual carretera de Garralda en el siglo pasado, la principal ruta de acceso al valle de Aezkoa era el camino de Nabala, que va de Burguete a la fábrica de Armas de Orbaizeta», señala Jose Etxegoien. «Es posible que la calzada romana o una ramificación de la misma fueran también por aquí, lo cual explicaría el torreón de Urkulo y también otros restos romanos encontrados en esta zona».

Según dice el investigador aezkoano, en las proximidades de Urkulu, hubo desde fechas remotas una intensa actividad ligada principalmente a la ganadería y a la extracción de metales.

De hecho, en la zona de Azpegi y sus alrededores se han descubierto restos de más de diez minas de hierro y cobre. Algunas de ellas, como las de Txangoa, y la propia fábrica de Olazar, estuvieron activas hace poco tiempo. Pero hay otras minas que podrían remontarse a la época romana, o incluso a un tiempo más remoto.

Junto a la minería, que dio lugar a una incipiente industrialización en el Pirineo navarro, la actividad más importante de la zona ha sido la ganadería.

Recientemente se ha cumplido el 450 aniversario de la facería entre los valles fronterizos de Cisa (Francia) Aezkoa (España). Este acuerdo permitía a los ganaderos de ambos lados compartir los pastos de verano de los montes limítrofes. Hoy, sin embargo, la ganadería está en declive, y en la campa de Azpegi ya no quedan más que dos pastores aekcoanos, que están jubilados y han dejado de bajar a la Navarra de Ultrapuertos con el ganado, como era tradición hasta hace poco tiempo.
La cueva de Arpea:
Situada en las proximidades del punto de inicio de la excursión, constituye un paseo perfectamente complementario con la ascensión al Urkulu


Acceso: Al refugio de Azpegi, desde la fábrica de Orbaitzeta 3,5 km de pista.

La duración del recorrido es entre 2 y 3 horas ida/vuelta.

Baigorri






Baigorri constituye, además del origen de los legendarios Reyes de Navarra, la elegante población que instituyó la fiesta del "Nafarroaren Eguna" como símbolo de unión entre los dos territorios navarros.
El puente viejo sobre el río Errobi

Zanpantzar en el Nafarroaren Eguna 07


Palacio de Etxauz

Construido en el s. XI, fue propiedad del vizconde del mismo nombre: Bertrand de Etxauz que llegó a ser Obispo de Baiona, y fue él quien quitó de su cargo al sanguinario consejero Pierre de Lancre por sus excesos en las cazas de brujas, y que "según sus investigaciones" más de 3000 labortano eran brujos.

A causa de las guerras de religión, el palacio conoció su destrucción, pero fue reconstruido y a causa de su boda llegó a manos de Jean Isidore Harizpe, nombrado mariscal en tiempos de Napoleón III. Decir, como curiosidad, que una de las mayores celebridades que han llegado a hospedarse aquí ha sido el propio Charles Chaplin.


Además de su historia, hay que decir que nos encontramos ante una joya arquitectónica, como dejan claro su exterior cuadrado y blanco con torres circulares del Medioevo (aspecto nada habitual en un palacio), su sala de armas interior, la formidable escalera medieval y las demás estancias. En 1997 se llevó incluso el Premio de Antiguos Palacios de Francia.


Está abierto de marzo a noviembre, excepto lunes, entre las 10 y las 12 y entre las 14 y las 17:30 horas; la entrada de adultos vale 5´25 €.


Día de Nabarra: Finales de Abril


Fiesta patronales: 1ª semana de Agosto

Historias y costumbres I

Dice un poema de Aníbal Nazoa, que “caminando por el mundo / se ven ríos y montañas / se ven selvas y desiertos / pero ni puntos ni rayas. Porque estas cosas no existen / sino que fueron trazadas. Para que mi hambre y la tuya / estén siempre separadas”.

Historias
La demarcación de límites territoriales ha traído a lo largo de la historia innumerables conflictos sobre el territorio. Las facerías o acuerdos entre valles limítrofes son una muestra del esfuerzo por convivir pacíficamente que desde antiguo han mostrado los vecinos del lugar.

En la vertiente norte del macizo montañoso que da nombre a Sorogain, encontramos el valle bajo navarro de Alduides, regado por un afluente del río Errobi y formado por las localidades de Alduides, con su barrio de Esnazu, Urepel y Banka, y un poco más al norte Baigorri. En la vertiente sur queda el Valle de Erro, al Este muga con Burguete y Valcarlos y al oeste con los valles de Baztan y Esteribar.

Entre los valles de Baztan, Erro, Esteribar y Alduides se encuentra Quinto Real, llamado así debido al tributo o impuesto denominado ‘la quinta’ (un cerdo de cada cinco) que fueron obligados a pagar los ganaderos que no fueran del Valle de Erro. Este tributo se estableció por el derecho al uso de ese territorio para el engorde del porcino en tiempo de bellota y hayucos (desde septiembre y hasta noviembre). Este tipo de impuesto era el aplicado por los reyes castellanos sobre el oro, la plata y demás productos procedentes de la América recién conquistada.

Originariamente, Sorogain debió ser del Valle de Erro, siendo confirmado así por Carlos III el Noble en 1413. De tiempo inmemorial eran determinados derechos de disfrute de los pastos y bosques que tenían Roncesvalles, Valcarlos y el valle de Baztan.

Conflictos por los pastos
Aunque la tradición pastoril de esta tierra se remonta a más de cinco mil años fue con el siglo XV cuando comenzaron los problemas y pleitos sobre linde de aprovechamientos de pastos. En el año 1400 se firmó una sentencia en San Esteban de Baigorri donde se fijaron los derechos de baigorrianos y valderros, en la que se reconoce que los montes de Alduides eran privativos de Valderro.

Tras la invasión del reino de Navarra en 1512 por el reino de Castilla, se establecieron en esta zona los límites de la ocupación, quedando la Baja Navarra en manos de Enrique II de Albret (rey de Navarra y aliado del rey de Francia), siendo éste el único modo de asegurar una paz duradera con Francia en el Pirineo Occidental.

Durante la Edad Moderna y hasta finales del siglo XVIII hubo numerosos enfrentamientos por la cuestión de los pastos hasta que el 25 de agosto de 1785 se intentó dejar zanjada la cuestión con la firma entre gobiernos del tratado de Límites de Elizondo. Se estableció así una frontera que no sigue las crestas y collados de la divisoria de aguas Cantábrico-Mediterránea, sino que va en línea recta. Esta decisión volvería a quedar ratificada por el acuerdo de 1856.

Minas, ferrerías y fundiciones
Durante el XVIII era famosa, además de la ferrería de Larrau que dejó de trabajar hacia 1785, la de los Etxauze, repartida entre el vizconde y el valle de Baigorri. Producían balas de cañón y cañones para la marina, que servían tanto para los corsarios de Baiona como para los buques mercantes de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas. Esta ferrería y la fundición de cobre de Banka estuvieron a punto de acabar con los bosques de la zona. En 1753 se dio orden de replantar 3.000 pies de terrenos anuales.

Contrabando
Los orígenes del contrabando en la frontera pirenaica hay que buscarlos a mediados del siglo XIX.
Tras su conquista e incorporación a la Corona de Castilla en 1515, Navarra conservó con su Derecho pirenaico (también llamado Foral) el sistema aduanero vigente desde la Edad Media.

Durante los siglos XVI a XVIII las Cortes navarras legislaron en todo lo referente al comercio exterior del reino y establecieron los gravámenes que consideraban justos en sus relaciones con los territorios vecinos. Los puestos aduaneros navarros en el Pirineo tenían muy escaso rigor (los de ambos lados de la frontera impuesta seguían siendo navarros y vecinos con muchos lazos familiares). De esta manera traer productos de Francia para consumo propio de los naturales del país era barato. Las aduanas de las fronteras de Navarra con Castilla y Aragón, sin embargo eran muy rigurosas, lo que suponía un gran inconveniente para los navarros que querían vender sus mercancías libremente en los mercados aragonés y castellano, que incluía las Indias.

De esta manera, el contrabando en las fronteras del Ebro, tanto de productos propios como de ultramarinos traídos desde Francia, se convirtió en fecundo negocio para mucha gente.
En 1841, con la reforma de los fueros se suprimen las antiguas aduanas privativas navarras y con ellas las fronteras de Castilla y Aragón, fijándose las aduanas en el Pirineo y en Guipúzcoa, tal y como deseaba el Estado español y muchos navarros interesados en hacer negocios con los vecinos del sur.

Hasta entonces se compraba a Francia curtidos, quincalla, tejidos de lana, cacao, sederías, lienzos, cera, ganado vacuno, mular y porcino y se vendía lanas, aguardiente, regaliz, hierro, sal y pieles.

Emigración
En 60 años, de 1832 a 1891, 80.000 personas emigran del País Vasco-francés a América. Desde 1897 a 1921 19.416 nuevos emigrantes parten de Zuberoa y Baja Navarra.
Las guerras, la desaparición de las pequeñas industrias rurales, del tejido artesanal, el fin del contrabando y la enfermedad de las viñas impulsaron esta emigración masiva.

Monumentos megalíticos, ritos, costumbres y celebraciones antiguas
La prueba de que este territorio ha sido habitado desde antiguo es el gran número de dólmenes y crónlech existentes, indicándonos que esta zona era lugar de encuentro, reunión y celebración de las gentes de los valles vecinos.

Desde tiempo inmemorial, la población de estos lugares (al igual que sus vecinos) tenía sus propias creencias y costumbres ancestrales, llegando hasta la actualidad algunos restos fácilmente observables en prácticamente todas las poblaciones y núcleos rurales. La proliferación de símbolos solares son huellas que perduran hasta nuestros días (lauburus, eguzkilores, etc.)


La religión propia era:
1. Naturista: se basan en la fuerza de la naturaleza y en el mundo que observan.
2. Animista: se personifican las fuerzas de la naturaleza.
3. Panteísta: todo es dios.
4. Eterno: sin principio ni fin.
5. Monoteísta: Ortzi o Urtzi es su dios. En el siglo XII, el viajero Aymeric Picaud escribe que a pesar de la reciente cristianización de algunas zonas, los vascos siguen llamando a Dios Urtzi.
6. Poseen sus propios mandamientos: no mentir, no robar, cumplir la palabra dada, ayudarse mutuamente, no exagerar y guardar el debido respeto al prójimo, etc.
7. Maniqueísta: lucha continua entre dos oponentes: el bien y el mal, la salud y la enfermedad, el día y la noche, etc.


Las celebraciones
La celebración del akelarre (que literalmente significa prado del cabrón o macho cabrío) se realiza alrededor de un gran fuego en prados elevados o en grandes cavernas en los días de luna llena, dependiendo de la climatología y los solsticios.
Siendo una sociedad matriarcal, la mujer ocupa un lugar preponderante, siendo la sorgiña (del euskera sortu = nacer + gina = hacedora; hacedora de nacimientos, matrona) la conductora del akelarre. Además, sus conocimientos en fitoterapia y habilidades como curanderas, las otorgaban un gran prestigio social. La intervención del macho cabrío, lo es por ser un animal muy apreciado en el mundo rural por su resistencia a las enfermedades y su alta capacidad de fecundación.
Estas celebraciones –de la fecundación y la fertilidad-, eran un motivo de fiesta donde al calor de la música y la danza se establecían parejas entre personas de distintos valles, siendo comúnmente aceptado, que si la parejas no obtenían descendencia, podían optar por deshacer la pareja o continuar como tal.

La implantación del cristianismo
La llegada de las invasiones romanas trajo otras creencias y costumbres, que si bien en un principio se puede decir que respetaban las costumbres de las gentes del lugar, poco a poco fueron apareciendo nuevas formas que terminaron imponiéndose con la utilización del terror más cruel. La quema de personas vivas por parte de la inquisición de la Iglesia Católica para que renegaran de sus ritos y creencias, con acusaciones falsas y absurdas, fue muy habitual por estos lugares.

El proceso de Zugarramurdi es un ejemplo revelador. Se prolongó desde 1608 hasta 1610, se acusaron a más de 300 personas de los valles cercanos de sacrilegio y brujería, con acusaciones tales como producir tormentas y tempestades en el Cantábrico o tocar el tambor y el txistu mientras los demás cantaban y bailaban, y supuso la muerte en la hoguera de cuatro mujeres y dos hombres, la muerte de cinco personas más por las torturas sufridas en la cárcel y la condena a cadena perpetua y a ser azotadas públicamente de cuarenta y dos personas más.

Procesos similares en otros muchos lugares (desde el año 1500 hasta el 1610 hay constancia de la muerte de más de 700 personas a manos de la inquisición en ambos lados de esta zona del Pirineo).

La construcción de grandes cruces en las poblaciones como recuerdo de lo sucedido, hicieron de algunas de las antiguas costumbres un vago recuerdo y, paradójicamente, todavía se realizan procesiones (portando la cruz a cuestas) desde los valles vecinos a lugares como Orreaga/Roncesvalles, donde se levantaron ermitas, manteniéndose la costumbre de celebrar en ellos las bodas, y que antes de la implantación del cristianismo fueron lugares de reunión y celebración.

El Auzolan
el auzolan era (y es todavía) en toda Navarra y Euskal Herria en general, una de las instituciones más arraigadas, solidarias y una demostración auténtica del apego a los vecinos y a la localidad. Enraizado en el viejo sentimiento del hoy por ti y mañana por mí , en el cuidado y la defensa de la propiedad común, el auzolan era incluso, amén de una cuestión más o menos legislada, más un deber moral que una obligación.

Como "prestación vecinal gratuita en beneficio público", lo define la Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco, el Auñamendi de los Estornés Lasa. Y de "trabajo colectivo o vecinal: trabajo que realizan los vecinos de un pueblo en beneficio de la colectividad (del vasco auzua: vecino y lana: trabajo)".

Es el alcalde, el regidor o el propio batzarre (asamblea vecinal) quien dispone el cómo y el cuándo, y es de ley que uno de cada casa viene obligado a acudir y prestar su ayuda o, en su defecto, debe mandar un sustituto o abonar en metálico la redención del trabajo que le corresponde. Hoy en día, y allí donde el auzolan perdura, se determina el importe de la redención, que viene a equivaler al salario de un peón y un día.

En auzolan se abren o mantienen caminos vecinales, se restauran los lavaderos y ermitas u otros edificios de la comunidad, se levantan paredes, se hacen repoblaciones forestales y también trabajos de mayor importancia. Antes se conocían dos tipos, auzolan aundia o grande y auzolan txikia o pequeño. En otoño se hacía el auzolan ordinario y en primavera, el extraordinario.
El alcalde o la comisión de vecinos designada al efecto, fija el día (ahora se suele hacer en sábado por la tarde o en domingo, por la mañana), el lugar y la hora. Normalmente, el municipio o el pueblo (no los vecinos) aportan los materiales, y algo para el almuerzo o la merienda, que se comparten en alegre armonía y satisfacción por el trabajo (bien) realizado.

También, en caso de tratarse de trabajos de cierta dificultad o necesitarse un maestro cantero o de otro oficio que requiere conocimiento y experiencia, se le contrata y abona lo que previamente se estipula. La institucionalización del auzolan se aprecia en particular en las administraciones de montes y tierras comunales (de todos), y es que en ellas es donde tiene su más sólido fundamento o razón de ser: se trabaja por y para la colectividad.

Foz de Arbaiun

Paseo por las inmediaciones de la Reserva Natural de la Foz de Arbaiun, con una parte de su recorrido sobre una conducción de agua.

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EL MIRADOR DEL PUERTO DE ISO

Este es uno de los miradores más espectaculares de toda Nafarroa, siendo además por su situación, junto a la carretera entre Irunberri y Nabaskoze, muy accesible.

Desde aquí, al estar en un lugar privilegiado justo a la entrada del cañón, podemos contemplar todo el desfiladero, lo que a más de uno puede que le deje sin respiro: dos paredes paralelas y verticales de 200 a 400 metros de altura y, allí abajo, serpenteando como una larga culebra, el culpable.

Parece mentira que un río sea capaz de realizar semejante trabajo.

Este profundo cañón tallado por el río Salazar tiene más de 6 Km. de longitud.

La Foz y su entorno adyacente forman la Reserva Natural de la Foz de Arbaiun, que ocupa una superficie de 1.164 Ha. sobre terrenos de Lumbier y Romanzado.


El clima de la zona es de tipo mediterráneo húmedo, si bien dentro de la Foz se desarrollan diversos microclimas.

Este hecho, unido a la variada geología y geomorfología, origina una elevada diversidad de formaciones vegetales, entre las que destacan el carrascal y el robledal pirenaico.


La fauna ornitológica presenta numerosas especies, como el buitre leonado, cuya colonia de más de 200 parejas es la mayor conocida.

Otras especies destacadas son: el alimoche, águila real, halcón peregrino, cuervo, chova piquirroja, vencejo real, avión roquero, roquero rojo y roquero solitario.

En los matorrales y bosques del entorno de la Foz viven también águila culebrera, águila calzada, gavilán, ratonero común y pequeños pájaros como las currucas rabilargas, carrasqueña y mirlona.

La Reserva Natural es territorio utilizado por una pareja de quebrantahuesos.

Recorrido

A unos 49 km Saragueta.

Dirección Aoiz-Agoitz, continuar hasta Lumbier-Irumberri.

Seguir por la NA- 178 dirección Navascués - Nabaskoze, para en unos 8 kilómetros, dentro del pueblo de Domeño (iglesia protogótica del s. XIII) coger un cruce hacia el este que nos lleva al pequeño pueblo de Usún.

Desde el aparcamiento del Saso de San Pedro, tomamos el viejo camino que conduce al puente de Usún.

Cruzando el río Salazar, arquitecto de la Foz, otra senda nos llevará a la llamada canaleta, conducción de agua de boca a la cercana Lumbier, desde la fuente de Arbaiun, en término de Bigüézal, construida en 1928.

Importante obra de ingeniería para su época en un marco paisajístico de especial belleza, para ello fue necesario abrir un largo camino en la misma pared vertical de la Foz para encajar la canaleta o conducción y transportar el agua a una distancia de más de 11 Km.

Esta importante obra de ingeniería, realizada sin los modernos medios actuales, supuso un coste de 392.000 pesetas, una cifra muy considerable para la época.


Seguimos la canaleta, con un trazado casi llano, hasta abandonarla por una senda descendente que nos lleva al viejo camino entre Lumbier y Usún.

Este camino pasa por la ermita de San Pedro, cuyo crismón del siglo XII es uno de los vestigios de un antiguo monasterio, el primero documentado en Navarra.


El sendero desemboca en el puente de Usún, de donde llegaremos al punto de partida por el camino del comienzo.


Almadieros descendiendo por la Foz